SE LLAMABA RAMON

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Viernes, 8 de Diciembre del 2023

SE LLAMABA RAMON

Me acuerdo que su nombre era Ramón, igual al de mi papá, aunque él se llamaba Carlos Ramón.

Me acuerdo que andaba en casa desde que yo era muy chiquito con otros amigos.

Me acuerdo que siempre venia solo, sin hijos, hijas ni mujer.

Me acuerdo que todas las tardes estaba en el café de su hermano, Alberto.

Me acuerdo que el café de Ari solo tenía un cartel que decía Café.[1]

Me acuerdo que la gente le decía el Bar de Los Cabezones pero que el dueño era Ari.

Me acuerdo que recitaba poesías de Tejada Gómez.

Me acuerdo que era el amigo mas antiguo de mi papá, el que conservó hasta el último día.

Me acuerdo que de ellos aprendí que los amigos necesitan cultivarse, frecuentarse, aunque no hablen de sus problemas, basta a veces con estar juntos.

Me acuerdo que su mujer era la Graciela y sus hijos Ramón, Ana Laura, Andrés, Guadalupe, Alejandro y Rosario a quien le decía Rosarito .

Me acuerdo que la Graciela cantaba muy bien y que era de San Luis.

Me acuerdo que “Calle Angosta” era una cueca que él frecuentemente tocaba.

Me acuerdo que mi papá hablaba con orgullo de él cuando nos contaba historias de ellos, Los Cabezones.

Me acuerdo que los sábados iba a casa a limpiar su auto con la aspiradora como excusa para visitarlo a mi viejo

Me acuerdo que la guitarra era su aliada y siempre la pedía si había una cerca.

Me acuerdo que tenía una voz brillante y potente a la vez.

Me acuerdo que tocaba chacareras, pero también zambas, gatos, escondidos, guarañas, boleros y tangos.

Me acuerdo que la vidala era cosa seria para él y Alberto. La cantaban en ocasiones especiales.

Me acuerdo que la casa del Autonomía quedaba en una calle en el borde este del barrio, frente al monte.

Me acuerdo que vivía cerca de la casa de Ipi Ledesma, de Juan Vargas y Julio Costas.

Me acuerdo que jugábamos al futbol en la finca de Ari con los hijos de ellos.

Me acuerdo de alguna navidad amanecida en esa finca con todos los amigos y sus familias en esa que hoy, es la casa de Jero.

Me acuerdo que se sacaba el reloj pulsera con la excusa de que le hacía calor, pero sabíamos que era una declaración: el tiempo no importa, vamos a compartirlo.

Me acuerdo que siempre tenía un paquete de particulares 30 en la guantera del Falcon.

Me acuerdo que nos ayudó a pensar, nos enseñó a escuchar y cada vez que podía, te mostraba el camino.

Me acuerdo que nunca pretendió darnos lecciones.

Me acuerdo cuando recitaba el poema de Tejada Gómez “Historia de Tu ausencia”[2].

Me acuerdo que una parte de ese poema larguísimo tenía unos versos que él sabía de memoria:

“Amor,
            Yo vine de un puñado rojo,
de maltratada gente que conoces
porque ya te mostré como sonríen
cómo esperan a diario
                                         y me construyen
este arduo diapasón, estos dos flancos
de avanzar y crecer y de construirnos.

Vengo de conocerlos en lo oscuro,
en cada frustración llena de estragos,
en donde un día concibió mi padre
su memoria de vuelta en mi guitarra
cuando yo no era más que su fatiga,
apenas su pupila,
                               apenas aire
y él juntaba las voces andariegas,
iba entre sus amigos relatándome,
soñándome cuando decía: espero
o cuando sin decirlo me esperaba.”

Me acuerdo que era muy afinado y tenía buen gusto para acompañarse con la guitarra.

Me acuerdo que decía “hijo querido” para saludar como el Gordo Ábalos.

Me acuerdo que usaba la expresión “cocodrilo” para sugerir en clave una burla entre amigos.

Me acuerdo que, en tantos años, no lo sentí hablar mal ni criticar a nadie.

Me acuerdo que era sencillo en sus gustos mundanos pero complicado en los musicales.

Me acuerdo que nunca lo he visto llorar.

Me acuerdo que le gustaba la poesía de Atahualpa y Vinicius de Moraes.

Me acuerdo que a Mercedes Sosa le decía Mercedes.

Me acuerdo que recitaba Soneto de Fidelidad[3] de Vinicius y No me dejes partir Viejo Algarrobo[4] de Atahualpa.

Me acuerdo que cuando hablaba del boliche de Chito Ceballos en Córdoba le brillaban los ojos.

Me acuerdo que nos contó que Chito les enseño a recitar a Tejada Gómez.

Me acuerdo que tenía la idea de traerlo a Chito a Santiago.

Me acuerdo que a Shinfu él lo llamaba Profesor, con respeto.

Me acuerdo que la barra chica de las tardes en los 80 del bar eran Mito, Ari, Corcho, Fifo, Ipi, Tuti, Pampi, el Dr. Macio, el cabezón Carreras, el Gringo Herrera. A veces Basla y Lito Navarrete, que era amigo de Ari.

Me acuerdo que se sentaban en mesas separadas y nadie se enojaba.

Me acuerdo que hace un par de años recién, me contó que cuando ganaron el concurso del ACA, habían estado con Atahualpa en su departamento en Buenos Aires y le trajeron a los Hnos Diaz la letra de La Alabanza. 

Me acuerdo que tenía carácter y discutir con Tuti Delgado era un momento frecuente en las reuniones sin guitarra.

Me acuerdo que una vez en una entrevista en Radio Universidad dijo que él había crecido en los 60, con un sentido crítico y un concepto elevado del arte.

Me acuerdo que era bueno defendiendo lo que pensaba y siempre lo hacía con altura sin menospreciar al interlocutor.

Me acuerdo de su risa contagiosa y de su fino humor.

Me acuerdo que tenía una mirada política y quería un país donde quepamos todos.

Me acuerdo que en los 90 casi se queda sin trabajo cuando privatizaron el agua.

Me acuerdo que lo veía por la tarde salir a caminar por el Parque Aguirre de pantalón corto.

Me acuerdo que durante un tiempo manejó un remís Dacia.

Me acuerdo que yo pensaba que era el trabajo ideal para un andariego solitario como él.

Me acuerdo que nunca sacaba chapa pero todos sabíamos que era peronista.

Me acuerdo que nunca se corrió de ahí.

Me acuerdo su silencio prudente cuando nuestra inocencia política nos precipitaba en afirmaciones inmaduras.

Me acuerdo que abrió nuestros ojos niños a la vida a través de la poesía.

Me acuerdo de emocionarme cada vez cuando recitaba “Que suerte he tenido de Nacer”[5] de Alberto Cortez.

Me acuerdo que en nuestra adolescencia eran con Ari nuestros ídolos musicales.

Me acuerdo que después llego Perico Rodriguez, el rengo, ladero ideal para Ramón.

Me acuerdo de la zamba Don Tula[6] de los Hnos Nuñez cuando cantaba Perico y tocaba Ramón.

Me acuerdo que no perdíamos la ocasión de ir a escucharlos en los asados, si nos invitaban.

Me acuerdo de un asado en la casa de Mito cuando llegamos por primera vez con la Pato Herrera, cuanto le ha gustado su canto.

Me acuerdo que en la presentación del disco de SOLES Y LUNAS en ADATISE él me ha dicho que le había encantado que empiecen con la “Chacarera del Bombisto” que dice: “Desde el Corazón del monte vengo a cantar chacareras…” porque era una declaración de principios.

Me acuerdo que era buen bebedor pero rara vez lo he visto picado por el vino.

Me acuerdo de David, mecánico de su auto, que desarmaba el motor debajo de una vieja tusca en el barrio Santa Lucia y se hizo amigo de Ramón.

Me acuerdo del Gordo Eugenio, amigo de Córdoba, gran amigo de Ramón a quien a veces visitaba en Cosquín.

Me acuerdo que los sábados a la siesta cuando estaba cerrado el café de Ari, Ramón se instalaba frente a la plaza en el Barquito.

Me acuerdo que después hizo de ese bar su lugar y quien quisiera buscarlo debía ir ahí a encontrarlo, todas las tardes.

Me acuerdo que recitaba el poema de Miguel Pérez “Cartas a mi Casa”[7].

Me acuerdo que empezó a molestarle la garganta para hablar y casi no se le notaba cuando empezaba a cantar.

Me acuerdo que cuando recitaba “…me está quemando en el pecho la copla de una vidala…” después cantaban con Ari la vidala Andando de los Hnos Diaz y todos aprendíamos[8].

Me acuerdo de un asado en Maco, con Juan de Dios, el Cabezón Carreras, Pampi, mi viejo y Pachi. Lo llevo la Ana Laura y ya no estaba Ramón en ese cuerpo.

Me acuerdo que fue la última vez que lo vi y le pedí a Dios que se acordara de él.



[1] https://www.elliberal.com.ar/nota/-572001/2022/03/de-penas-y-cafes-literarios--el-viejo-bar-los-cabezones-una-historia-que-contar

[2] http://armandotejadagomezobra.blogspot.com/2016/01/libro-12-1985-historia-de-tu-ausencia.html

[3] http://martisticancionero.blogspot.com/2015/02/soneto-de-fidelidad-por-vinicius-de.html

[4] https://www.youtube.com/watch?v=AUtQa1mASfM

[5] https://www.youtube.com/watch?v=9SpBQjK8EtA

[6] https://www.youtube.com/watch?v=qSdoMUYz-JM

[7] http://psolcordoba.blogspot.com/2010/04/cartas-la-casa.html

[8] https://www.youtube.com/watch?v=pMiWCbaUvJ0



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