SIMI SUMAQ EN PANDEMIA
..."Un beso puede mas que el sol, abriendo caminos"....
,
En esta nota Carolina Cramaro y Carlos
Marrodan nos cuentan cómo se transformo el trabajo en pandemia.
¿Cómo será el rostro de nuestro bebe? Durante un embarazo esta es una
pregunta que se responde con la imaginación y también con las pistas que pueden
dar las ecografías, pero ¿qué sucede, si nuestro bebe nace en pandemia con su
sonrisa fisurada? Durante la gestación algunos tejidos en los labios o encías puede
que no logren unirse y entonces, según la gravedad del problema, al nacer observaremos
un vacío pronunciado en el rostro, labios que no terminan de dibujarse y que
nuestra mirada busca completar.
De todos los
bebes que nacen por minuto en el planeta la estadística marca que un 0.3% nacen
con su sonrisa fisurada. A estas sonrisas no les falta ningún pedacito de
ternura, y gozan de la alegría inocente de cualquier otra, pero requieren una
intervención quirúrgica que no puede esperar mucho tiempo. Esta particularidad,
científicamente se denomina fisura naso labio alvéolo palatina (FLAP) y necesita premura en su intervención.
La Pandemia
mundial de Covid 19 estableció cuarentenas, forzosamente marco prioridades, nos
determinó a lo esencial, impuso su ritmo, situó en una monumental sala de
espera muchos proyectos y trabajos. Algo que no pudo detener fue el nacimiento
de niños en un mundo aislado, distanciado, fragmentado, contaminado, por
momentos radicalizado y contrapuesto. Con barbijos y protocolos la vida nueva
siguió llegando. “Dar a luz” es proponer algunas certezas, apostar un rayo
entre la oscuridad, un destino que relampaguea toda la incertidumbre que nos
atraviesa. Es así, la sonrisa de un recién nacido puede ser un lugar de calma y
regocijo, pero también puede ser de interpelación honda.
En Santiago del Estero el equipo
interdisciplinario de atención de niños con fisura naso labio alvéolo palatina
funciona desde hace 18 años dando tratamiento integral a niños de Santiago del
Estero y otras de las regiones del NOA afectados por esta anomalía congénita.
Desarrolla sus actividades en el hospital público y está integrado por
especialistas en varias disciplinas (cirugía, odontología, fonoaudiología,
psicología, servicio social, enfermería) con el objetivo de cubrir todas las
necesidades de los pacientes, independientemente de su realidad socioeconómica,
así es que se ha garantizado el acceso a bebes de todas partes de la provincia.
Pasado el primer momento de la cuarentena estricta, hubo un tiempo donde
todo el equipo trabajo para diseñar una estrategia que permita seguir dando
atención a nuestros pacientes en tiempo y forma, dado que la pérdida del
momento oportuno de intervención en las tres disciplinas centrales es
perjudicial para la evolución del tratamiento.
La
sistemática de atención, registro y seguimiento de los pacientes (que lleva
años de diseño y ejecución) facilitó la adaptación para brindar atención en
tiempos de pandemia.
Dos niños nacieron a comienzos de la
cuarentena y tuvieron sus primeras intervenciones en estos meses:
Julián nació en marzo del
2020 en Ojo de Agua, provincia de Santiago del estero a unos cuantos kilómetros
de la capital, es un bebé FLAP. Su llegada en pandemia solo permitió una consulta
con el equipo interdisciplinario inmediatamente posterior al parto que fue
presencial pero luego se perdió contacto con el equipo. Lleva un tiempo asumir
una noticia de estas características, son muchas las cuestiones que hay que
digerir, a veces los padres se cierran y lamentablemente alejan a sus hijos del
oportuno tratamiento. Transcurridos seis meses su madre solicitó al personal
del hospital zonal ser trasladada a la sede del equipo en Santiago del Estero, luego
de una reunión virtual interdisciplinar, en la que se decidió internarlo al no
presentar criterios epidemiológicos de exclusión.
Se operó a los siete meses de edad (con
cuatro meses de retraso), el día 13 de octubre y retornó a su hogar.
Zeinet, también nació en marzo de 2020, en
Fase 1 de la cuarentena. Tiene un síndrome de Wolf, que incluye FLAP entre una
serie de severas anomalías congénitas. Su madre ansiaba ver algún signo de
mejoría en ella, a pesar de saber que el pronóstico no es alentador. Por
consejo de la psicóloga del equipo interdisciplinario se decidió realizar la
primera operación. Se internaron ambas en aislamiento una vez comprobado que no
había criterio epidemiológico de exclusión y con hisopado negativo, se operó a
los seis meses, el 23 de septiembre (con tres meses de retraso) siendo dada de
alta al otro día. Su mama cuenta, “al principio no sabía qué hacer, tenía
miedo de no poder manejarla cuando nazca, pero luego trate con la cirujana, la
licenciada Julita. Ellas me hablaron y desde entonces día a día fui aceptando
la noticia y después todo cambio cuando nació”.
Los niños a los que se les diagnostica FLAP
al nacer o en período prenatal son destinados a los servicios de Neonatología
de los hospitales públicos referenciales (CISBANDA y Ramón Carrillo). Allí, los
integrantes del equipo interdisciplinario toman contacto con el recién nacido y
su madre para comenzar el proceso de atención.
En este tiempo un primer objetivo es el cuidado de la indemnidad de la relación madre/hijo, a través de la lactancia materna. Los pacientes reciben alimentación materna en más de un 95% a pesar de su anomalía, gracias al trabajo experto del personal de fonoaudiología, enfermería y psicología del equipo).
El trabajo con niños con fisura es una cuestión
de amor y allí reside la perspectiva clave de la entrega de todo este grupo de
trabajo que ante la pandemia fue resiliente y redefinió su metodología de
trabajo para continuar de manera colectiva sonriendo amorosamente.
La odontopediatra del equipo comienza el
tratamiento ortopédico del maxilar y la nariz del bebé, modelando el macizo
facial y el ala nasal previo a la primera operación. Luego de este momento, el
bebé y su madre son remitidos a su domicilio (salvo que haya patología que
acompañe a la fisura y obligue a prolongar la internación).
Cada disciplina controla al bebé por separado
y en reunión conjunta se decide la fecha de la primera y segunda cirugía, que
están alrededor de los tres y nueve meses de edad.
Luego de la aparición de la pandemia se modificaron algunos aspectos de esta sistemática de atención con vistas a proteger a nuestros pacientes, sus familias, el resto de los pacientes que concurren al hospital y los integrantes del personal de salud.
Se
excluyeron de la atención presencial (tratamiento odontológico y cirugías) a
niños de otras provincias, de localidades de la provincia bloqueadas o que
hayan tenido contacto (ellos, y/o sus familiares directos o convivientes) con
personas afectadas por Covid19. Se dio prioridad a pacientes con operaciones
primarias o secuelares que comprometen funciones esenciales (habla,
alimentación).
Las
actividades que pudieran pasar a ser no
presenciales sin afectar significativamente su eficiencia se realizaron a
distancia a través de video conferencia (consultas, tratamiento
fonoaudiológico). El sistema de video conferencia provisto por el estado ha
sido de mucha utilidad para esta modalidad de atención. Los pacientes se
concentran en el hospital zonal que les corresponde y desde ahí se comunican
por video conferencia con el equipo que está en el hospital de referencia.
Los
tratamientos odontológicos, se llevaron a cabo con normas estrictas de
bioseguridad. Las operaciones se llevaron a cabo en pacientes con previo
aislamiento de 48 hs junto a un familiar directo. De esta forma se ha logrado
operar a mas de 18 niños FLAP durante los meses del 2020, sin complicaciones
epidemiológicas ni quirúrgicas. También se realizaron 56 consultas por video
conferencias con distintos integrantes del equipo FLAP, más frecuentemente con
fonoaudiología.
Si
bien hay diferencia con las cifras previas a la pandemia, se ha podido mantener
la atención interdisciplinaria a los pacientes prioritarios en forma
satisfactoria y esperan progresivamente incrementar la cantidad de atenciones
presenciales mejorando la calidad de las realizadas a distancia.
SIMI SUMAQ (que, en quechua, significa “bocas lindas”) es una asociación civil
que se conformo hace unos años, en ella participan los profesionales del equipo
interdisciplinario, padres de los pacientes (que han creado un grupo de padres
y madres en forma espontánea) a los que acompañan integrantes de la comunidad
con espíritu solidario y ganas de aportar a esta empresa.
En tiempos de pandemia la organización y la contención colectiva de SIMI SUMAQ adquirió una relevancia aun mayor y la prueba de que nadie se salva solo queda aquí plasmada. En este transitar colectivo se fortalecieron vínculos con otras organizaciones no gubernamentales de otros países como SMILE TRAIN (EE.UU.) y TRANSFORMING FACES (Canadá), que han colaborado estratégica y financieramente con el proyecto.
La
pandemia forma parte de nuestra nueva realidad, y esto incluye la actividad
profesional asistencial. Esta crisis no debe generar inmovilidad sino inventiva
para crear nuevos modos de realizar la tarea y seguir realizándola.
Para describir procesos colectivos se hace
necesario arrancar por todos, luego ir puntualizando partes de la red, cada
cual es un pedazo de un trabajo mancomunado, cada historia particular se va
constituyendo con un equipo de profesionales, grupos de padres y madres de
niños FLAP que acompañan el proceso, entendiendo que la escucha y la palabra
compartida es lo que completa una sonrisa, lo que la genera, el punto de
encuentro desde un nosotros.