SODEAO: EL TRAGO DE TODOS LOS VERANOS
“Que primavera el mundo después del primer trago”
Armando Tejada Gomez
No existe enólogo, ni
barman, ni sommelier competente para desentrañar el legendario trago de todos
los veranos. No hay porcentajes predeterminados, ni recetas. Con toda una
cantinela de puristas detractores y otros moderados que “lo respetan pero que
no lo comparten” el sodeao es mucho más que uno de esos tragos que se asienta
en una barra con una sombrillita o una naranja en el borde del vaso. El
sodeao es un manto fresco en la mesa hogareña, una hidratación de sueños que
vuelve a su hacedor el científico de una formula intransferible como
provisoria, un secreto a voces que se revela en la práctica pero que no se
enseña.
Todos los sodeaos pueden ser exitosos ensayos, porque las medidas a veces las dicta el jornal, el trepidar de una tarde de
ausencias, la tempestad de los recuerdos o la celebración que esperaba
desatarse y salir del sueño que la acorralaba. Mas que un trago, un lugar donde
se refresca el corazón sus partidas.
- Asústalo
nomás.
Mepo Berardineli ostenta el título
de “Licenciado en Soda y Bebidas Carbonatadas” y me explica con rigor que para
asustar un vino no solo es importante la combinación de los elementos, sino
también el sonido justo del sifón cuando abre su compuerta – mueve la palma de
su mano en forma descendente mientras da cátedra- Ese sonido húmedo que va
haciendo un vacío en el aire tiene también su rol desconocido pero certero en
el paladar.
-Para
asustarlo al tanino tiene que ser un chorro rápido y corto de soda. Un golpe
seco en la palanca del sifón es la dosis justa, si lo que se quiere es solo
atemperar el carácter del vino.
Pero si el propósito es rebajar el vino, será
preciso un toque más suave y sostenido, así la soda va transformando el cuerpo
violáceo con otro detenimiento. El vino apaga su estructura, cede.
-En este ultimo caso más que un susto, el vino queda cagao de miedo.
Así lo prefiere el Chueco Alvarez
cuando la cepa viene muy áspera. La efervescencia de las burbujas agita los
racimos y reverbera el carácter de la vid que renace en una lluvia torrencial
por Mendoza. Cada variante tiene su entendimiento y su fetichismo, una
marca de soda y un sodero, un tipo de vino, un vaso predilecto, una cantidad de
hielo o no.
A Villita le gusta el vino rebajado en
pingüino de aluminio con un sifón chico y si al sifón le queda poca soda lo
agita bien para que no se estrangule.
-El sodeao se sirve en vaso con hielo, la copa es como una afrenta.
Tengo un amigo experimentado en el tema, Gaston Dure, solo hace el sodeao con la soda casera, el antiguo sifón plateado de vidrio y una garrafita. Gastón no admite ningún embotellamiento plástico en su mesa. Él fue quien me enseñó a reconocer esta alquimia de mesa cotidiana. Largas horas podemos pasar conversando con el sodeao, el tiempo pasa a su tiempo y en cada trago se renueva el debate.

Hace un tiempo hubo una medida cautelar presentada en contra de Fecovita por el “Sodeado”
marca registrada de unos jóvenes mendocinos que seguirán el derrotero justo de
los daños y perjuicios. Pero el Sodeao tal como se pronuncia fervientemente, alargando la letra a y cortando con la o en seco, es una metáfora que no
admite leguleyos, es una canción que esta fuera del mercado, desconoce
propietarios y propiedades.
Hay un
“sodelier” en Buenos Aires, Martin Juarez, único en su especie afirma que “En el vino y la soda es más importante la
soda que el vino, porque yo puedo tener un vino de 500 dólares, pero si no
tengo una soda muy fría no voy a obtener un buen vino y soda”, dice
que no le pone soda al vino, sino que le pone vino a la soda otro paradigma
irreverente que puede habilitar largas conversaciones, resulta que el catador
mundial de sodas se posiciono desde la vereda del frente y dice estar feliz
porque le sacaron la leyenda "finamente gasificada" a las botellas de agua.
Pancho
Avendaño reparó en el programa Eléctrico Ardor sobre el uso de la palabra como
un preciso adjetivo calificativo. Cuando una opinión o una obra está demasiado
espesa, el interlocutor sugiere: ¡Chango sodealo!
Por lo
pronto habrá que seguir investigando, practicando y respetando esta tradición
que según las estadísticas tiene una gran difusión popular en nuestro país.
¡Al gran pueblo argentino Salud!