UNA CLÍNICA POSIBLE EN TIEMPOS DE DESMORONAMIENTO SUBJETIVO

Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Jueves, 8 de Octubre del 2020

UNA CLÍNICA POSIBLE EN TIEMPOS DE DESMORONAMIENTO SUBJETIVO

Plantear las posibilidades de un análisis en tiempos de “desmoronamiento subjetivo”, nos lleva a la palabras esclarecedoras de S. Bleichmar, nos convoca a diferenciar entre producción de subjetividad y constitución del psiquismo.

La constitución del psiquismo entendido como el efecto de una constitución del aparto psíquico no se modifica con el correr de los siglos, no pasa lo mismo con la constitución de subjetividad.

Podríamos decir que la creación de subjetividad está referida al triple enrevesamiento que  hace posible la producción de un sujeto: un sujeto como efecto del lenguaje, la ideología-la historia y el inconsciente.

De esta forma afirmamos  que el sujeto es efecto de la estructura de la que a la vez es parte. El sujeto y lo social quedan así planteados con límites indiferenciados. De esta forma hablar de sujeto es siempre hablar de un sujeto social.

La  producción de subjetividad  entonces alude a los modos históricos, sociales, políticos con los que se producen sujetos sociales.

Como vemos estas cuestiones ,no pueden ser sin efectos en la construcción de subjetividad.

Tal vez podamos plantear que para un sujeto, tejer su historia estará dado por aquello que hace posible sostener una estructura a cuyos elementos ya los nombramos como “el sujeto y lo social”.

Esto nos remite directamente  a una nueva lógica: la de los montajes humanos.

Este eje está enmarcado en las posibilidades de sostener genealogía y filiación y  estas nos remiten al fundamento de los montajes institucionales de la Razón, se trata de aquella que posibilita el sostenimiento de la Referencia, entendiéndola en la vastedad  de su alcance, como una metáfora de la constitución de los sujetos, de aquellos que nombramos como efecto y soporte de lo social.

Podemos pensar que el “otro” nos enfrenta con nuestra alteridad y perturba nuestro “orden antropológico”, y  ésta perturbación puede llevar a los sujetos singulares y a una sociedad a responder a “ese” “eso” extraño, con violencia y con crueldad.

Qué nos perturba con fuerza hoy : una pandemia.

Pandemia qué tiene y tuvo efectos de catástrofe. Irrumpió en nuestras vidas, un intruso entró al mundo generando efectos traumáticos.

Esto nos puede generar diferentes reacciones, cada sujeto en singular y como sociedad.

Pero en la base de todas ellas está el enfrentarnos fuertemente a la castración.

Un enemigo invisible, del cual se conoce poco tiene efectos arrasadores en el mundo entero, no hay a donde “escapar”.

Pues bien, es casi una certificación de nuestra vulnerabilidad, de nuestra fragilidad, en suma, de nuestra finitud.

Hay quienes van por la vía de “negar” esta catástrofe, otros se podrán angustiar y / o melancolizar, habrá quienes conviertan a esto en una causa y luchen por sostener lazos solidarios, quienes tienen la posibilidad de afrontar la pandemia desde sus posibilidades subjetivas, desde sus disciplinas, desde sus saberes.

Lo que se juega en esto  es la “sensación” o la vivencia de desencontrarnos, con nosotros mismos, desconocernos, extrañarnos.

Esto nos lleva al planteo freudiano donde se puede inferir una cuestión estructural y estructurante, nos enfrenta con un universal: todo sujeto ha nacido en otra parte.

Somos efecto de una mezcla que aparece como propia, y  en definitiva, somos ajenos a nosotros mismos y decir “nosotros mismos” responde al trabajo , no sin quiebres, de una vida, en el mejor de los casos.

 El sujeto entonces, es un exiliado, ha nacido en otro lugar. Su nacimiento se  jugó en otra escena, en otras historias, que lo produjeron con la marca ineludible de extranjero.

Nacer como sujeto, desde el psicoanálisis implica nacer  en el exilio  por tanto un desarraigo estructural.

Estas cuestiones se ponen en juego con mayor o menor fuerza ante cualquier pérdida que debamos atravesar.

Creo que es posible pensar que esta pandemia nos enfrenta con una gran pérdida, y el psicoanálisis tiene una función posible.

Se trata , como siempre que hablamos de pérdidas , de trabajar los duelos, por tanto, el eje de todo trabajo analítico.

La ética del psicoanálisis nos permite posicionarnos desde aquí para apostar al deseo  y  la vida.


Maria Ester Jozami. 

Dra. en Psicología Social- Universidad J.F. Kennedy




 



Categorías

Autores