UNA CLÍNICA POSIBLE EN TIEMPOS DE DESMORONAMIENTO SUBJETIVO
Plantear las
posibilidades de un análisis en tiempos de “desmoronamiento subjetivo”, nos
lleva a la palabras esclarecedoras de S. Bleichmar, nos convoca a diferenciar
entre producción de subjetividad y constitución del psiquismo.
La
constitución del psiquismo entendido como el efecto de una constitución del
aparto psíquico no se modifica con el correr de los siglos, no pasa lo mismo
con la constitución de subjetividad.
Podríamos
decir que la creación de subjetividad está referida al triple enrevesamiento
que hace posible la producción de un
sujeto: un sujeto como efecto del lenguaje, la ideología-la historia y el
inconsciente.
De esta forma
afirmamos que el sujeto es efecto de la estructura de la que a la vez es parte. El
sujeto y lo social quedan así planteados con límites indiferenciados. De esta
forma hablar de sujeto es siempre hablar de un sujeto social.
La producción de
subjetividad entonces alude a los modos
históricos, sociales, políticos con los que se producen sujetos sociales.
Como vemos
estas cuestiones ,no pueden ser sin efectos en la construcción de subjetividad.
Tal vez podamos plantear que para un sujeto, tejer su
historia estará dado por aquello que hace posible sostener una estructura a
cuyos elementos ya los nombramos como “el
sujeto y lo social”.
Esto nos remite directamente a una nueva lógica: la de los montajes humanos.
Este eje está enmarcado en las posibilidades de
sostener genealogía y filiación y estas
nos remiten al fundamento de los montajes institucionales de la Razón, se trata
de aquella que posibilita el sostenimiento de la Referencia, entendiéndola en
la vastedad de su alcance, como una
metáfora de la constitución de los sujetos, de aquellos que nombramos como
efecto y soporte de lo social.
Podemos pensar que el “otro” nos enfrenta con nuestra
alteridad y perturba nuestro “orden antropológico”, y ésta perturbación puede llevar a los sujetos
singulares y a una sociedad a responder a “ese” “eso” extraño, con violencia y
con crueldad.
Qué nos
perturba con fuerza hoy : una pandemia.
Pandemia
qué tiene y tuvo efectos de catástrofe. Irrumpió en nuestras vidas, un intruso
entró al mundo generando efectos traumáticos.
Esto nos
puede generar diferentes reacciones, cada sujeto en singular y como sociedad.
Pero en
la base de todas ellas está el enfrentarnos fuertemente a la castración.
Un enemigo
invisible, del cual se conoce poco tiene efectos arrasadores en el mundo
entero, no hay a donde “escapar”.
Pues bien,
es casi una certificación de nuestra vulnerabilidad, de nuestra fragilidad, en
suma, de nuestra finitud.
Hay
quienes van por la vía de “negar” esta catástrofe, otros se podrán angustiar y
/ o melancolizar, habrá quienes conviertan a esto en una causa y luchen por
sostener lazos solidarios, quienes tienen la posibilidad de afrontar la
pandemia desde sus posibilidades subjetivas, desde sus disciplinas, desde sus
saberes.
Lo que se
juega en esto es la “sensación” o la
vivencia de desencontrarnos, con nosotros mismos, desconocernos, extrañarnos.
Esto nos
lleva al planteo freudiano donde se puede inferir una cuestión estructural y
estructurante, nos enfrenta con un universal: todo sujeto ha nacido en otra parte.
Somos efecto
de una mezcla que aparece como propia, y en definitiva, somos ajenos a nosotros mismos
y decir “nosotros mismos” responde al trabajo , no sin quiebres, de una vida,
en el mejor de los casos.
El sujeto entonces, es un exiliado, ha nacido
en otro lugar. Su nacimiento se jugó en
otra escena, en otras historias, que lo produjeron con la marca ineludible de extranjero.
Nacer como sujeto, desde el psicoanálisis implica nacer en el exilio
por tanto un desarraigo estructural.
Estas
cuestiones se ponen en juego con mayor o menor fuerza ante cualquier pérdida
que debamos atravesar.
Creo que
es posible pensar que esta pandemia nos enfrenta con una gran pérdida, y el
psicoanálisis tiene una función posible.
Se trata
, como siempre que hablamos de pérdidas , de trabajar los duelos, por tanto, el
eje de todo trabajo analítico.
La ética del psicoanálisis nos permite posicionarnos desde aquí para apostar al deseo y la vida.
Maria Ester Jozami.
Dra. en Psicología Social- Universidad J.F. Kennedy
