TODOS LOS DESEOS AL GRITO “VAMOOOO, ES LEY”
Después de intentar digerir un poco lo que ha
pasado la tarde y noche del 29 de diciembre y la madrugada del 30, elijo sentir
y decir.
Primero
que nada, me parece importante traer en estas líneas algo que se discute desde
hace mucho: “la representación”. Me acordaba de una foto que había subido en las
redes cuando participe por primera vez en el “Encuentro Nacional de Mujeres”, en
la cual una conocida comento: “no me representan” y eso es lo que más abrazo a
esta altura: “la representación”. Porque pasamos de ser miles, a ser millones a
lo largo de los años. Porque una médica, objetora de conciencia, ha estado este
año diciéndoles a los legisladores que hay que votar a favor del aborto legal
para que las niñas no sean madres. Porque, en la plaza Libertad, éramos muchas
más (y más unidas) que aquella votación en 2018. Porque hubo votos que fueron en contra del
aborto hace un par de años, que fueron afirmativos. Porque Las hermanas cada
vez somos más. El aborto es legal gracias a que hermanadas, hemos contagiado el
deseo de poder decidir sobre nuestros cuerpos. No, no representamos a todas las
mujeres y disidencias, pero ¿saben qué?, contagiamos amor a esta lucha, a estos
deseos y, por sobre todo, contagiamos alegría con el color verde. Salud por el
contagio!
Otra
cuestión que no encontraba como explicar antes y que en la plaza he entendido
un poco más, ha sido el tiempo para cambiarlo todo. La Julieta Paz, con el
micrófono en la mano, nos gritaba “seamos impacientes”. Nuestros logros, desde
el feminismo, no esperan, no esperamos. No aguantamos ni un día más de
injusticia sobre nosotrxs. El cambio es urgente, así lo vivimos y así actuamos.
Millones, sentadas en la mesa familiar, en las reuniones de militancia o
trabajo, en las redes, en la calle, demandamos y denunciamos un cambio que es
urgente y por el cual no estamos dispuestxs a esperar. El feminismo viene a
romper las lógicas militantes, las cosas no las queremos hacer de a poco como
muchas organizaciones plantean que vienen los cambios. Queremos el aborto legal
YA, no queremos ni un travestivicidio, ni un femicidio más, no que queremos ni
siquiera un acoso callejero más. Somos impacientes, y esa, creo yo, es nuestra
mayor virtud. Sabemos que cada día dentro del patriarcado es un peligro para
nuestras vidas, y por eso, estamos dispuestxs a derribarlo entero hoy mismo.
Salud por la impaciencia!
Quiero
dedicarme, aunque sea brevemente, a vomitar amor por el feminismo santiagueño.
Porque, seamos sincerxs, no es fácil ser feministas en una provincia donde ni
siquiera nuestros legisladorxs no representan nuestra postura a la hora de
votar. Siempre cuento una anécdota en donde, estando en Córdoba, alguien me preguntaba si se marchaba por
consignas feministas en Santiago. Obviamente, mi respuesta afirmativa estaba
teñida de bronca, “¿pero que se creen en las ciudades grandes? ¿Que son las
únicas? ”. Este año he vuelto a vivir a Santiago, a habitarlo, a marchar, a
militar aquí, y déjenme decirle a todxs lxs integrantes del feminismo
santiagueño “GRACIAS”. Porque si tratan de burguesas, blancas y universitarias
a lxs feministas, invito cordialmente a venir a Santiago del Estero. El
feminismo santiagueño sale de las bases, de las entrañas de las injusticias; y
esto, no hace más que aprender a ser parte de un feminismo particular, que para
mí, es de lo más hermoso que he conocido en la militancia. Salud, por el
feminismo santiagueño!
Y
por último, quiero hablar de los deseos. En el debate de senadores escuchaba
declaraciones como “las mujeres no éramos nada”, “queremos un estados que nos
reconozca”, “somos víctimas de una justicia penal selectiva”. Mientras tanto,
los grupos de whatsapp con amigas y compañeras reventaban con la ansiedad de
saber qué iba a pasar. En la plaza, la alegría era nuestra. Una compañera, en
la plaza, con el micrófono en la mano ha dicho “sea como sea, hemos ganado”.
Las fotos de navidad de todxs con alguna prenda verde. La cantidad de deseos
pedidos en silencio en el momento de soplar las velas de cumpleaños. ¿Qué
queremos? Abortar. Pero no por abortar no más. El deseo de los feminismos es
PODER ABORTAR. Y lo venimos pidiendo a los gritos, en las marchas, con los
pañuelos, con los barbijos, con el glitter, con las remeras; y también en
silencia, cuando veíamos una estrella fugaz, cuando nos hacían pedir deseos y
no decirlos, anotándolos en la primera página de la agenda. Se ha cumplido uno
de nuestros más grandes deseos colectivos, Que no digan que no movemos las
fuerzas, porque el grito de alegría, los llantos, los bailes, las canciones, la
hermandad de ese “APROBADO” en verde, con 38 votos a favor, ha sido deseado por
millones. Nuestro cuerpo ya no está en debate, lo deseamos tanto que inundamos
el país con verde, verde justicia feminista. Salud, ante todo, por los sueños
colectivos que hacen realidad lo que en un momento nos parecía imposible!