Vivir con un ARQtista
Los arquitectos tienen una serie de comportamientos vitales comunes. Si vives con uno de ellos, como pareja o familiar, estarás de acuerdo en que muchos de estos tópicos de la profesión se cumplen (si no todos, la mayor parte). La casa soñada Si ya de por sí comprar o construir una casa es una tarea complicada, el hacerlo con un arquitecto lo complica un poco más. - ¿Esta es la casa perfecta tras las 500 que ya hemos visitado? Pues no, tu acompañante no parece estar contento con la distribución, "es un horror todo, no tiene sentido ese baño ahí", "¿qué clase de acabados son estos?". -Me gusta este terreno, es una muy buena oportunidad! "fatal la orientación", “no hay lugar para la pileta”,“en este lugar no se adapta lo que yo tengo diseñado”. Lo bueno de todo esto es que al final te quedarás siempre con la mejor opción y acabarás agradeciendo porque vivirás en la en el hogar soñado. Lápices, libros y revistas A los arquitectos les encanta comprar y coleccionar lápices, libros y revistas. Si de coleccionar se trata, qué arquitecto no guarda la primera caja de lápices de colores, que seguro fue obsequiada por esa persona especial al comienzo de la universidad y que después de muchos años siguen inmaculados. Cuando hablamos de libros, no pienses en libros de bolsillo para tu biblioteca personal. No, no. Libros de gran tamaño que quedan estupendamente en cualquier lugar. Tomos enteros cargados de inspiración sobre arquitectura, diseño y decoración. Todas estas cosas están resguardadas bajo 7 llaves, es el patrimonio material más importante de un arquitecto. Moda constructiva Botines, pantalón cargo y casco. La moda unisex del arquitecto. Esa vestimenta forma parte de su vida, encargada de brindarle seguridad en la obra. Es la carga fatídica del dia y el momento de mayor placer al quitarselo cuando concluye la jornada laboral. Tiene su ubicación específica en la casa, ya que en ellos se depositan grandes cantidades de partículas de materiales para la construcción. Y por mas aparatosa que sea ellos lograran seducirte con ese calze a la perfección. Encantado de compartir, vida social Las noches intempestivas de entrega perduran más allá de la universidad. Puedes intentar llevarlos por el camino de la perdición, preparar una noche de película y panchukers, pero no. Están muy metidos en su último proyecto y si van a perder tiempo, prefieren hacerlo a su manera. Pasando horas frente a la computadora tirando lineas por toda la pantalla. Así que el plan cambia y tendrás que acompañar con masajes en las zonas contracturadas, preparo café o mate y poner algo de música, en pos de fomentar la inspiración. La parte buena de esto, es que serás la primera persona que se deslumbrara al ver y ser jurado de su obra arte. Y vaya que honor este lugar que ocupas en su vida profesional. ¿Nos vamos de vacaciones? Sí, pero con ruta arquitectónica incluida. Cuando organizas un viaje con un arquitecto, lo primero que él o ella va a hacer es una investigación intensiva de todos los edificios que tiene que visitar en la zona. Recorrer el mundo con uno de ellos es, sin duda, un punto a favor. Ampliaras tu conocimiento arquitectónico internacional. Eso sí, mira bien lo que organiza y si algo no te llama mucho o corres algun tipo de riesgo, preparate para hacerlo de igual manera. Sus propios caprichos ¿Una mesa donde te chocas las piernas con las patas pero cuyo diseño de líneas puras es perfecto para tu comedor? Perfecto. Le va a gustar. Un arquitecto es capaz de gastarse mucho dinero en un mueble diseñado por el mismo. Son pequeños caprichos que solo entienden ellos pero que a ti te benefician sí o sí. Suelen tener un capricho al año, así que haz la cuenta de la cantidad de iconos de diseño que tendrás cuando lleves toda una vida con él o con ella. La vida del Arqtista La carrera profesional de un arquitecto, es muy sacrificada, ya desde su formación lleva mucho esfuerzo. Como todo artista tiene que pasar por distintas etapas, el camino es largo y muy difícil. Y si te toca compartir tu vida te llenará de orgullo ver su crecimiento y sus logros. En definitiva, con un poco de paciencia, vivir con un arquitecto es una de las mejores cosas que te puedan pasar.